Le ganó 2 a 0 al Racing de Rivarola con goles del
Cata Díaz y Palacio. Los de Basile pasaron a Banfield y si San Lorenzo no gana
queda como único puntero.
Realidades distintas y sentimientos encontrados
vivían en la previa uno y otro. El técnico de la Academia, Guillermo Rivarola,
enfrentaba un partido fundamental para su futuro, Por el lado de Boca, El Coco
contaba con todos los jugadores que quería para buscar una victoria y prenderse
bien arriba en el Apertura, aunque enfrente estaba su amado Racing.
Los dos presentaban esquemas similares: cuatro
defensores, tres en el medio, un enganche y dos de punta. En Racing, ausente el
experimentado Simeone (reemplazado por el Chaco Torres), pero presente el Pipa
Estévez, después de su paso por el equipo de La Ribera, acompañado por Benítez.
En Boca, Palacio compartía la delantera con Palermo y Bilos volvía al
mediocampo. Sin molestias, El Pato y Schiavi estaban entre los once titulares.
Arrancó un poco mejor Racing, llevando peligro cerca
del arco del Pato con la movilidad de Estevez. La más clara de los primeros
minutos fue un remate de Benítez que el arquero de Boca pudo controlar sin
mayores inconvenientes. Pero respondió en seguida Boca con un centro que Palermo
no pudo conectar de chilena, y otro que le quedó a Palacio y Crosa pudo tapar el
disparo.
Poco a poco Boca empezó a inclinar la balanza a su
favor, principalmente porque Gago, Bilos e Insúa ganaban en el medio, y la
movilidad de Palacio que aparecía por todos lados complicaba a los defensores.
Pero Boca atacando no es lo mismo que defendiendo, y Racing le llegaba con
centros que conectaron Romero y Benítez, aunque sin dirección.
La practicidad de Boca en ataque tuvo premio a los
20 del primer tiempo: tiro libre desde la derecha, centro de Insúa, salió mal
Campagnuolo y Cata Díaz cabeceó al arco: 1 a 0.
Con el resultado en contra, salió un poco más Racing
a buscar la igualdad. Para los dos equipos la fórmula era atacar por los
costados y buscar a los delanteros con centros. Crosa tuvo el empate al cabecear
un corner desde la derecha pero la pelota pasó cerquita del ángulo derecho de
Abbondanzieri. Contestó Boca con un tiro de Battaglia desde afuera del área que
salió desviado y dos cabezazos de Bilos, uno lo sacó Campagnuolo y el otro se
fue desviado.
Presagios del golazo que se vendría. Racing salió
apurado y robó Battaglia quien habilitó a Palacio por derecha. El goleador de
Boca sacaó un derechazo alto y cruzado que se metió en el ángulo de Campagnuolo.
Lo dicho, un golazo, para irse al descanso con una ventaja clara.
Festejaban los hinchas de Boca. Porque encima caía
uno de los punteros y provisoriamente los xeneizes se subían a lo más alto de la
tabla. Y como si todo esto fuera poco, la crisis de River hacía aún más gustosa
la soleada tarde del domingo en La Bombonera.
La necesidad de uno y la tranquilidad del otro
fueron el telón de fondo del clásico desde el comienzo hasta el final. Lesionado
Capria, Rivarola mandó a Matute Morales de enganche ni bien arrancó el segundo
tiempo. Pero en el partido no hubo grandes cambios.
Racing siguió mostrando la misma impotencia para
generar peligro. Los centros no tenían precisión y no encontraban destinatarios
en el área de Abbondanzieri. En el otro extremo de la cancha las cosas eran
distintas: Boca era más preciso en el toque y llegaba con más claridad. En una
de esas llegadas Insúa fusiló a Campagnuolo y el arquero tapó el tercero de
Boca.
Morales pronto encontró su lugar en la cancha y se
instaló detrás de Battaglia o de Gago, y encontraba en Romero un buen socio para
intentar dar vuelta la historia con fútbol. En una de las pocas chances que tuvo
la Academia, los dos armaron una pared en el borde del área, Romero quedó mano a
mano con Abbondazieri, y el Pato confirmó su gran momento con una tapada
monumental.
La expulsión de Krupoviesa le dio una esperanza a
Racing de poder remontar la situación. Rivarola se la jugó y mandó a Villanueva
por Vitali. El Coco contestó moviendo el banco y puso a Morel Rodríguez por
Palermo para recomponer las líneas.
Quedó solo arriba Palacio pero igual se las
ingeniaba para complicar a Racing con la compañía de Bilos o Insúa y despertaba
los “olés” de las tribunas, hasta que se acalambró y le dejó su lugar a Delgado.
Boca sufría algunas desinteligencias en su área: en una Abbondanzieri y Schiavi
se insultaron feo. Racing trató de sacar provecho de esa situación, pero no era
el día de La Academia.
Era un partido especial para ambos entrenadores, y
en la previa los del xeneize llegaban como favoritos en un clásico imperdible a
cancha llena. Los locales cumplieron con los pronósticos y se pusieron en lo más
alto de la tabla. El futuro de Rivarola se puso más negro que nunca. Para Coco
Basile las críticas de hace cuatro fechas son sólo un mal recuerdo. Quedaron
lejos, justo frente a Racing.
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