Terminó 1 a 0 ante
Maccabi Tel Aviv, en un partido muy parejo. El único gol lo anotó Palermo de
penal, tras una falta sobre Guillermo Barros Schelotto. Jorge Ribolzi dirigió al
equipo, ya que Basile está en Honduras con el resto del plantel.
Un Boca alternativo, con la
dirección técnica de Jorge Ribolzi, derrotó 1-0 al Maccabi Tel Aviv, en Israel,
en un partido amistoso para recaudar fondos para becas universitarias. Martín
Palermo, de penal, marcó el único gol del encuentro.
Era una buena
oportunidad para que el bicampeón argentino probara jugadores. De los habituales
titulares, sólo Palermo estaba desde el arranque, acompañado en el ataque por
Guillermo Barros Schelotto. ¿El resto? Migliore en el arco; una línea de cuatro
con Calvo, Jonathan Maidana, Morel y Bruno Uribarri; Nicolás Bertolo, Ever
Banega y Marino en el medio, y Donnet como enlace.
Parejo el trámite en
el comienzo, con ambos equipos prestándose la pelota y sin llegadas a los
arcos. La más clara fue para Boca, a los 15, con un potente remate de Banega
que el arquero Strauber logró desviar hacia un costado. El equipo local esperaba
bastante atrás y mostraba poco, mientras que Donnet no agarraba la manija y por
eso a los xeneizes les faltaba profundidad.
Tuvo una Palermo cerca de los
25. El delantero argentino sacó un paso de ventaja entrando por la izquierda y
remató cruzado, de zurda. La pelota se fue a un metro del segundo palo.
Mientras, Maccabi intentaba sorprender pero no encontraba huecos en la
última línea visitante. Lo más peligroso de los israelíes en la etapa fue un
córner en el que la pelota se cerró mucho y obligó al esfuerzo de Migliore antes
de pegar en el palo y salir.
Boca siguió siendo más que su rival cuando
volvieron del descanso. A los 5, Donnet encaró por el medio, se sacó de encima a
dos defensores rivales y definió con la punta del botín derecho. La pelota se
fue rozando el palo izquierdo del arquero Strauber.
Parecía que todo
terminaba 0-0, pero Barros Schelotto se escapó por el centro y obligó al
defensor Yehiel a cometerle infracción cuando ya quedaba mano a mano con el
arquero. El juez cobró penal y Palermo se hizo cargo de la ejecución. Le pegó
fuerte y por bajo para marcar el único tanto del partido cuando se jugaban 31
minutos del complemento.
Pudo haber aumentado Palermo a los 38, cuando
definió con categoría por arriba del arquero. Dos defensores israelíes fueron al
cierre y lograron despejar milagrosamente: cabezazo, travesaño y posterior
rechazo luego de que la pelota picara sobre la línea.
Llegó el pitazo que
le puso fin a un partido intrascendente, que tuvo pocas emociones y dejó como
saldo una merecida victoria xeneize ante un rival que no mostró variantes. Muy
poco fútbol se vio en la noche israelí. |