El nuevo integrante xeneize
empezó a descubrir el mundo Boca. Y adelantó: "El gran objetivo es ganar el
clásico y ser campeón".
Gracias...
-¿No la querés?
Es XL y no tiene ningún número estampado...
-Sí, claro que sí, ¿Es para
mí? No sabía... ¡Cómo no la voy a querer!
La camiseta de Boca, nuevita,
impecable, con las etiquetas recién arrancadas para la presentación oficial,
pasa de las manos de Bruno Marioni a las de Laura Costa, jefa de prensa del
club, ante la mirada sorprendida de quienes presencian la escena. El delantero
la devuelve con timidez, como un chico que toma prestado un juguete. Pero en
cuanto le anuncian que es un obsequio de la casa, de la que ya le abrieron las
puertas de par en par, sonríe, la estira, la mira bien, la empieza a memorizar.
Y al rato, luego de las fotos de rigor en la sala de conferencias, acepta
vestirla, a pedido de Olé. "¿Me queda bien?", consulta (y no suena a falsa
modestia), mirándose con sus nuevos colores. Sí, pintada...
"Yo que me
había venido arreglado para la presentación, je", se ríe, aunque no le importa
arrugar su ropa con tal de verse puesta la nueva pilcha. Camisa negra, jean azul
oscuro y sandalias, así se presentó la nueva adquisición de Boca. Claro que lo
que más lució en la tarde de ayer fue su sonrisa. Suelto, relajado, feliz.
Frases de camaradería que en su caso suenan bastante a verdad. "Siento mucha
felicidad de llegar a Boca. Es algo que no se da todos los días en la carrera de
un futbolista. Estoy contento de poder estar en uno de los clubes más
importantes del mundo y ojalá tenga la posibilidad de ratificar lo que he podido
hacer en mi carrera deportiva".
Habla de goles, se ilusiona con las
cabriolas, ofrece sacrificio, ganas, entrega. Pretende devolver la confianza y
demostrar. Aportar lo suyo: "Si el ataque de Boca ya era bueno, yo intentaré que
sea un poquitito mejor". Dice y se nota que hay respeto. No quiere dejar de ser
Marioni, aunque tampoco se jacta de serlo. Sabe que por algo vino ("En mi juego
habrán visto algo que estaban buscando"). Pero conoce a los que ya están:
"Seguramente será difícil tener un puesto ahí. Habrá que ganárselo. Quiero ser
un buen compañero, sobre todo con mis compañeros de ataque. Conozco la calidad
de ellos, no descubro nada diciendo que son grandes jugadores". Otra vez,
tampoco son palabras políticamente correctas. Sabe que llega a un vestuario con
gente de experiencia. Y quiere entrar con el pie derecho, aunque sea
zurdo...
-¿Qué cosas te llamaban la atención de Boca?
-Todos
sabemos lo que significa Boca a nivel mundial. Lo que se genera dónde va. Más
que llamarme la atención, era querer vivirlo desde adentro. Seguramente lo podré
vivir y lo podré disfrutar. Me da muchísima incógnita el poder disfrutarlo y
vivirlo de la manera que uno soñó.
-Se resolvió rápido...
-No fue
muy difícil ponerse de acuerdo. La intención mía era venir. Cuando surgió el
interés fue cuestión de pocas charlas, existían las ganas de Boca y existían mis
ganas, así que fue muy rápido todo. Demoró mucho más la formalidad, el papeleo
que ponernos de acuerdo.
-¿Qué te llevó a elegirlo por sobre un ex
equipo?
-El motivo por el que decido venir es porque es Boca,
simplemente, nada más. Ya el simple hecho de que sea Boca a cualquier jugador de
fútbol lo tiene que tentar y seducir. Yo estoy muy agradecido con la gente de
Boca que ha hecho el esfuerzo para que venga, yo también he hecho un esfuerzo
importante para venir. Pero el sueño deportivo era mucho más importante que el
dinero...
-Hablás de sueño deportivo. ¿Cuál es el tuyo?
-En Boca
no existe otro sueño que salir campeón, lo más importante de aquí en adelante es
ganar el clásico y salir campeón, son los dos objetivos. Ojalá que sea también
una buena Copa Libertadores, que para la gente es muy importante y para nosotros
también. Boca no tiene otros objetivos que no sean salir campeón
siempre.
-¿Alguno te seduce más? ¿Copa o torneo?
-Todos, je. Me
gustan los dos.
Ya es jugador de Boca. No porque haya puesto su firma en
el contrato ni por haber vestido la camiseta por primera vez. Su discurso ya va
tomando forma, se va moldeando con la historia del club. Ya tiene claro los
principios y se entusiasma. Ahora, lo que viene en lo inmediato es la mudanza.
En los próximos días viajará a México para armar las valijas. "No me traje
nada", avisa entre risas.
-La Volpe se trajo el perro, ¿vos qué
traés?
-A mis hijas, jaja. Lo más raro es un karting, soy fanático de los
fierros, pero acá no lo voy a poder usar, se lo voy a regalar a mi cuñado.
Después lo típico: sombreros y tequila, lo que traen todos. Ah, y me voy a traer
chile, je, para los invitados a mi casa... Y quizá también para los rivales, me
lo unto en la mano y se los paso por la cara, jaja...
Fuentes: Clarín, Olé, As, Marca, Ovaciones,
Esto.