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Boca vuelve a entrar en escena en un ámbito que en
los últimos años le deparó muchas alegrías: las copas continentales. A casi tres
meses -mañana se cumplen- de la conquista de la Copa Libertadores, el equipo de
Miguel Angel Russo pone los pies en la Copa Sudamericana, la competencia creada
hace cinco años, con una importancia y valor bastante menor a la Libertadores.
Pero el afán comercial de la Confederación Sudamericana consiguió instalarla en
el segundo semestre del calendario. Entre los aspectos que le quitan prestigio
está el criterio de hacer participar a Boca y River por invitación.
Boca, campeón de la Sudamericana en 2004 y 2005,
tendrá un debut exigente, a punto tal que Russo lo consideró más lógico de una
rueda más avanzada que los octavos de final. A las 21.45, en la Bombonera, Boca
recibirá a San Pablo, dueño de un respetable palmarés internacional. Ambos
equipos se enfrentaron en la definición de la Recopa Sudamericana 2006, obtenida
por los xeneizes.
Pese al aumento del esfuerzo por jugar
domingo-miércoles-domingo, Russo dejó de lado la rotación. Prefirió apostar por
el buen momento anímico y futbolístico de los titulares, que hace 72 horas
golearon 6 a 0 a Banfield para mantenerse en el primer puesto del Apertura. Cabe
recordar que, en el rubro internacional, la prioridad de Boca pasa por el
Mundial de Clubes que disputará en diciembre próximo, en Japón, aunque la
Sudamericana la observa con interés, pues en caso de ganarla se quedará
automáticamente con la Recopa por ser el campeón de la Libertadores. Es una
estupenda ocasión para seguir aumentando su lista de 17 títulos internacionales,
la misma cantidad que atesora Milan.
San Pablo, cómodo líder en el Brasileirao , eliminó
ajustadamente en la rueda previa a Figueirense por mejor diferencia de gol de
visitante.
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