|
Aloisio encontró una pelota perdida y le
dio valor al tanto de Borges en la Bombonera.
Hacía muy bien Miguel Angel Russo en preocuparse
cuando supo que tenía que enfrentar a San Pablo en su debut de la Copa
Sudamericana. Apenas se conoció el fixture, ya se hablaba de una final
anticipada. Y bajo esa tesitura la jugaron argentinos y brasileños. A Boca no le
alcanzó ganar en la Bombonera. Porque el gol que hizo Borges la semana pasada
terminó siendo decisivo. Y Aloisio lo liquidó aquí, en el Morumbí. San Pablo se
tomó revancha de la Recopa del año anterior y terminó con el sueño internacional
azul y oro. Al menos hasta diciembre, cuando llegue el Mundial de Clubes en
Japón.
Se encontró en desventaja cuando parecía tener todo
controlado, pero mereció el empate Boca. Porque buscó siempre. Aunque no
encontró respuestas futbolísticas, más allá de los cambios ofensivos de su
técnico.
Había sido levemente superior San Pablo en el
primer tiempo. Con un planteo agresivo, Muricy Ramalho plantó tres delanteros
(Leandro, Borges y Dagoberto) con la idea de descontar la diferencia. Y en la
primera media hora de juego los brasileños complicaron a Boca. Especialmente,
Dagoberto, que no había jugado en la Bombonera y aquí, en el Morumbí, se mostró
muy picante por el andarivel izquierdo del ataque, el que defendía Hugo Ibarra.
Por ese lugar se filtró dos veces y generó dos jugadas claras, aunque la que más
cerca pudo terminar en gol estuvo en los pies de Borges, pero Caranta estuvo
rápido en el mano a mano.
Fue generosa la actitud de Boca. Porque aunque en
la primera media hora se vio obligado a retroceder por la presión de San Pablo,
en todo momento tuvo la mente puesta en el arco de enfrente y jugadores como
Leandro Gracián y Martín Palermo, siempre ofensivos, no tuvieron pruritos para
correr o tirarse al piso y obstaculizar a los brasileños. Otro emblema fue
Gabriel Paletta, siempre firme en la marca.
Todo estaba a pedir de Boca. Porque San Pablo no
llegaba con claridad e incluso Boselli estuvo cerca de marcar. Sin embargo, el
cambio que hizo Ramalho le brindó frutos paulistas: Aloisio por Borges. Y el
delantero con apellido italiano marcó el gol del éxito. Una falla de Morel
Rodríguez, que cabeceó hacia atrás en su área, le permitió al grandote bajar la
pelota con el pecho y fusilar a Caranta con un zurdazo.
Boca, con Krupoviesa por el lesionado Maidana y una
rotación obligada atrás, buscó mucho con Carlos Bueno en la cancha. Pero no pudo
igualar. Ni con Palermo ni con Boselli. Y se quedó sin Copa. Esta vez, la
mística no sirvió.
Fuentes: Clarín, Olé, As, Marca,
Ovaciones, Esto.
|