26 de Enero, 2008

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Por Uno+ - 26 de Enero, 2008, 15:35, Categoría: General

El sucesor y compañero de ruta de Macri durante doce años estaría a punto de ser vetado por la Inspección General de Justicia.

El poder que Mauricio Macri y sus seguidores en Boca robustecieron durante doce años -basándose en 16 títulos nacionales e internacionales-, está a punto de desmoronarse. No es el ingeniero, transformado en jefe de Gobierno porteño, quien corre el riesgo de quedarse sin cargo. Pero es como si lo fuera. Porque Pedro Pompilio, su sucesor y el hombre que lo acompañó como vicepresidente 1º durante tres mandatos consecutivos, está cada vez más cerca de recibir un dictamen adverso de la Inspección General de Justicia (IGJ) para continuar al frente del club.

Dos irregularidades investigan la inspectora Débora Cohen y el departamento de Asociaciones Civiles de la IGJ. Las dos se originan en los avales patrimoniales que Boca aprobó como requisito ineludible para ser dirigente y que están vigentes desde el 26 de noviembre de 2001.
 
Pompilio y la comisión directiva que encabeza presentaron avales por un monto inferior al que estipula el estatuto boquense (13.128.000 pesos, el equivalente al 10 por ciento del patrimonio neto de la institución) y además, no cubren por completo con ellos el período de gobierno, ya que vencen el 1º de diciembre de 2011.
 
Las próximas elecciones en Boca están previstas para la primera quincena de ese año y mes. Una auditoría debería revisar las cuentas y el estatuto le permite cuatro meses más para pronunciarse. De ahí que aquella fecha quedó corta para completar la faena.


Si Boca se quedara sin un jugador, por la razón que fuere, antes de comenzar el próximo torneo, no sería inusual. Incluso, si renunciara el técnico Carlos Ischia hasta formaría parte de ciertas reglas no escritas del fútbol. Pero que el club pierda a su presidente por no presentar en tiempo y forma los avales que él mismo aprobó y mediante los cuales se marginó de las dos últimas elecciones a la oposición, resultaría un hecho infrecuente.


Pedro Pompilio podría perder el poder o, en el mejor de los casos para él, deberá aceptar elecciones durante este año. La disposición de los avales sigue firme hasta hoy porque una jueza, Betty Saigg de Piccione, falló en primera instancia a favor del proyecto ideado por Macri y a que su sentencia fue ratificada por la Cámara de Apelaciones en lo Civil de entonces, integrada por los doctores Fernando Posse Saguier, Ricardo Burnichon y Elena Highton de Nolasco, la jueza que integra actualmente la Suprema Corte de Justicia.


La única diferencia entre los dos veredictos fue que el tribunal consideró excesivo el 20 por ciento de avales y lo redujo al 10 por ciento del patrimonio neto boquense. La cláusula estatutaria dejaría acéfalo al club si la IGJ avanza sobre las irregularidades denunciadas por los opositores a Macri y Pompilio dentro del club.


No es la primera vez que Boca llega a la antesala de una situación semejante. Federico Polak, interventor entre 1984 y 1985, tuvo que cubrir el vacío que habían ocasionado en el gobierno las renuncias de varios dirigentes, entre ellos, la del ex presidente Domingo Corigliano. Polak era un hombre cercano al ex presidente de la Nación, Raúl Alfonsín, y anticiparía el desembarco en el club de otro afiliado a la Unión Cívica Radical, Antonio Alegre, quien administró Boca hasta diciembre de 1995.


La diferencia es que ahora, la IGJ depende del ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández. Y las coordenadas que bajó el funcionario para resolver el tema son: "Investiguen, hay que llegar al fondo con este asunto". En esta decisión se juega el futuro político, social y económico de Boca.
 
La oposición, que no puede presentarse a elecciones debido al brete de los avales desde 1999, se frota las manos

Fuente: Critica Digital

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SUPERCLASICO parte I

Por Uno+ - 26 de Enero, 2008, 14:11, Categoría: General

Los dos técnicos, que esta noche debutan en el Superclásico, tienen una historia en común y una muy buena relación de años. Pero hoy en Mar del Plata sólo quieren ganar...
 
En Carlos Ischia, al menos por ahora, siempre se encuentra alguna salida matizada con humor. La costumbre no se altera aunque falten apenas unas pocas horas para su primer Superclásico como entrenador. Ese sello relajado, por ejemplo, lo imprime al referirse a Diego Simeone. Clarín le pregunta al técnico de Boca si jugó muchas veces como compañero del Cholo en Vélez. Y enseguida Ischia devuelve a pura picardía: "Yo no jugaba con él, eh". Al ver la cara de sorpresa lógica, redondea: "El Cholo jugaba conmigo". Adosa una carcajada y sigue bromeando: "El era chiquito y me miraba a mí. Aprendió conmigo, eh. Mal no le fue, ja, ja, ja".
 
-¿Se van a saludar con Simeone?
 
-Seguro que nos vamos a saludar. Ya lo hicimos hace poco, cuando nos cruzamos en Estudiantes-Central, un partido que nos empataron sobre la hora.
 
-¿Cambiará algo entre ustedes, ahora que dirigen a los dos máximos enemigos de Argentina?
 
-No, para nada. Lo vamos a vivir igual que siempre. Mantenemos una muy buena relación y nada va a cambiar.
 
Es lógico que así sea. La historia entre Ischia y Simeone empezó mucho antes de que ambos compartieran equipo en Vélez. Nació sin que el Cholo lo supiera. Ischia lo cuenta: "Un día, en el 82, jugábamos con Vélez contra Chicago. Y como esa tarde no hubo preliminar, jugaron un partidito los pibes de 12 años. Había un 8, el de Vélez, que me impresionaba. Iba y venía, iba y venía, de área a área, un fenómeno. Yo le pregunté al amigo con el que estaba mirando quién era ese chico que no paraba. Después, con el tiempo, Simeone debutó y anduvo bien de entrada. Me acuerdo de que me encontré con ese amigo y me dijo: '¿Te acordás de aquel día con Chicago, cuando marcaste a un pibito? Bueno, ése era Simeone'".
 
-Y ahora como técnico, ¿dirige como jugaba?
 
-Me parece que es un poco más pensante. Pero es un gran técnico y por algo enseguida lo buscaron de los equipos grandes.
 
Después, claro, Ischia se sumerge en la relevancia de este Boca-River: "Es un partido muy importante. Para el hincha, para todos. Una prueba es el tema de la gente con la venta de entradas y la ansiedad con la que se vive. Pero uno sabe que para Boca no hay amistosos y más un Superclásico. Tenemos que pensar que es un partido que está dentro de la preparación, tanto éste como el que viene el próximo fin de semana. Hay que seguir pensando en todo este trabajo. Jugar con River nos viene bien. Es una buena prueba cuando todavía nos faltan más de 15 días de trabajo".
 
-¿Cómo vivís tu primer Superclásico?
 
-No es el primero.
 
-Bueno, como técnico es el primero...
 
-Sí, pero yo cuando estaba anteriormente como ayudante de Carlos lo vivía de la misma manera porque uno sabe que es integrante de un cuerpo técnico, como hoy les ocurre a todos los que trabajan conmigo. Uno sabe que lo tiene que vivir a full y es para todos igual. Es algo muy lindo un Superclásico.
 
-¿Estuvo demasiado cargado el juego de palabras en la previa a partir de todo lo que dijo Ortega?
 
-Sí, pero son cosas que sabemos que van a decir ellos de un lado, nosotros del otro. Son ingredientes que hacen al fútbol en sí y más cuando parten de jugadores tan representativos, como es el caso de Ariel (Ortega) en River o de Martín (Palermo) en Boca, que son jugadores que el hincha necesita que hablen de esta forma cuando se viene un clásico.
 
-¿Lo que dijo Ortega, quien declaró que iban a pasar por arriba a Boca, es un discurso que tiene que ver más con lo mediático que con la realidad?
 
-Lógicamente. Todo jugador que entra a jugar este clásico tiene que pensar de esa manera. Y Ariel, con muchos años de experiencia, lo sabe muy bien. Hay que salir con esa mentalidad, con esas ganas y con ese deseo.
 
-En la semana, Gerlo dijo que hay que ganar el clásico porque sino después empiezan los problemas. ¿Coincidís? ¿Lo que más se juega hoy es tranquilidad para lo que viene después?
 
-Yo no me puedo olvidar que hace dieciseis días que estamos trabajando. Me gustaría pedir algo fuera de lo común, 20 días mínimo de trabajo antes de jugar. Sería lo ideal. Es lo que hay que replantear para el futuro. Como está armado hoy es una aberración.
 
Fuentes: Clarín, Olé, As, Marca, Ovaciones, Esto.
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